NUESTRA FILOSOFÍA DE TRABAJO: PUNTOS FUERTES
Somos conscientes de que todas las
materias de enseñanza son importantes. Tanto las que se ocupan de la educación
en su vertiente científica como humanística. Pero aun teniendo esta realidad
presente queremos volver a retomar que hay una materia a la que debemos prestar especial atención. Nos referimos a la educación emocional. Esta debe cubrir una serie de necesidades
básicas sociales en nuestros alumnos y alumnas. Para ello nuestro centro debe
estar dotado de una serie de educadores, que como decíamos con anterioridad,
tienen que estar altamente comprometidos y preparados para abordar esta compleja
misión.
No se trata solo de educar en
competencias, también se debe educar en una serie de valores que
van desde la autoestima, el compañerismo, el bienestar social, la habilidad
para aprender a aprender, la inteligencia interpersonal e intrapersonal, el
auto-aprendizaje, aprendizaje cooperativo y colaborativo, etc. Hay múltiples teorías que abalan este tipo de
educación desde la neurociencia, la psiconeuroinmunología,
la teoría de las inteligencias múltiples o la inteligencia emocional (Rafel Bisquerra, 2016).
Para llevar a cabo este tipo de
educación es necesario realizar una educación donde la palabra innovación brille
en todo su esplendor a cada momento de la vida educativa de nuestros niños y
niñas en nuestro centro educativo. Hay que dejar a un lado las trasnochadas actuaciones
pedagógicas tradicionales, que ponían el trabajo y el estudio memorístico junto
con el aprendizaje basado en rutinas y la repetición, como centro y eje del
aprendizaje. Parece que la vuelta a estos
métodos es el fundamento de la nueva ley educativa LOMCE una educación llena de
trabas, exámenes, sesgada, selectiva, enfocada para que a priori sólo una élite
sea capaz de alcanzar estudios superiores universitarios, entre otras circunstancias.
Los encargados de llevar a cabo la
enseñanza en nuestra particular escuela deben ser conscientes de que la
educación impartida, (ya sea como profesionales en nuestro centro o la asumida durante
los años de aprendizaje y formación inicial en la carrera de magisterio) debe
estar marcada por un trabajo cooperativo y colaborativo de sus miembros,
futuros y futuras docentes.
Tenemos muy
claro que los docentes de nuestra escuela deben dar prioridad a lo grupal sobre
lo individual, donde un valor fundamental, a tener en cuenta por nuestros
educadores, es en aprender a compartir por encima de la actitud competitiva, con el objetivo de aprender los unos de los otros. No nos olvidemos de que el
educador tiene por delante un proceso de continua y constante formación, la
educación es un proceso de vida, de la misma forma que el artista intenta
perfeccionar una misma escultura o composición musical a lo largo de toda su vida
con la intención de conseguir la a veces inalcanzable excelencia. Esto es algo
dificultoso, imposible de lograr diríamos, pero en nuestros educadores debe
existir al menos esta predisposición y constante búsqueda de mejora.
Nuestra idea de hacer de la innovación
el eje de la enseñanza, donde predomine la educación emocional no surge de
manera casual o por intuición sino de nuestro auto-convencimiento, basado en
los avances que han tenido lugar en la neurociencia. Creemos que nos es objeto
de este blog ahondar en las bondades de la neurociencia en el campo de la
educación pero si queremos hacer una breve referencia a lo expuesto por Miguel
Sola en uno de sus artículos: “Las teorías psicológicas y sus
correspondientes propuestas pedagógicas y didácticas están siendo refrendadas
por hallazgos científicos indiscutibles; lo que solo eran modelos para
comprender al aprendizaje, basados en la observación y el análisis de las
conductas, ahora encuentran justificación en el comportamiento observable y medible
de la actividad neuronal”.
Como nos sigue anotando en su
artículo Miguel Sola nada de esto es novedoso, nosotros pensamos que quizás lo
más novedoso sería que los centros públicos pudieran superar los escollos y
zancadillas del gobierno de turno para llevar a cabo una auténtica enseñanza
innovadora en centros públicos y no solo, como anteriormente expusimos, en
centros prefabricados para una élite, como es el caso de los centros Montessori
de reconocimiento internacional y óptimos resultados.
Como apunte final a este apartado queremos
exponer que la innovación no se trata solo de emplear recursos TIC, una pizarra
virtual, un proyector, un equipo de sonido, o un software libre de uso en un
aula acondicionada con ordenadores para los discentes, sino que se trata de una
forma de entender la educación de una filosofía de enseñanza, que va más allá
de lo meramente material y superficial. La innovación y los frutos de una educación emocional deben ir hacia un enfoque profundo
de la enseñanza en el aula que además debe prolongarse fuera de esta en la vida cotidiana de los niños y niñas a través de sus relaciones, intrapersonales, familiares y sociales.
REFERENCIAS WEB
Blog Rafaél Bisquerra (2016) http://www.rafaelbisquerra.com/es/educacion-emocional.html
Blog Miguel Sola (2016) http://miguelsola.blogspot.com.es/2016/01/la-neurociencia-contra-la-lomce.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario