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domingo, 6 de marzo de 2016

Diversidad e integración

     UN PROBLEMA QUE NOS PREOCUPA Y NOS OCUPA
            Hay un aspecto de la vida en el aula que nos preocupa sobradamente, es el concerniente a la atención a la diversidad. 
            En la actualidad,  se dan numerosos casos en la que ciertos alumnos, debido a sus características personales, pueden sentirse desplazados, incluso víctimas del aislamiento de parte de la clase (por no hablar de posibles y frecuentes casos de bullying). Aunque nuestra propuesta de escuela pretende proporcionar un ambiente lo suficientemente sano, parece inevitable que haya niños con ciertos problemas emocionales, ya sea por sus rasgos personales o por el ambiente familiar.
            La atención a la diversidad es un aspecto que en la sociedad actual debe tomarse con más seriedad, se presenten o no problemas en ese momento. Los órganos políticos competentes a tal efecto deben poner su mirada, ya que se corre el riesgo de que a una edad temprana nuestros niños y niñas se vean marginados, o “atacados” en su propio centro educativo; lo cual posiblemente acarreará en ellos a corto y largo plazo graves problemas de adaptación social, ya sea dentro de su ámbito familiar más próximo, escolar con sus iguales y o profesores, o en el futuro durante la edad adulta.
            Nuestra escuela contaría con un gabinete psicopedagógico, que orientaría y trataría cada caso de forma individualizada tanto para alumnos “victimas” como para los “atacantes” que utilizan la diversidad como arma arrojadiza de exclusión. Esto no es nada nuevo ciertamente pero se requiere, y proponemos, un seguimiento muy específico por parte de nuestra familia educativa para solventar los problemas que puedan producirse en clase y fuera de ella; mediante la que se garantice una óptima formación en el aula, y que a su vez repercuta de forma positiva en sus vidas cotidianas fuera de la escuela.
Francesco Tonucci nos dice:


 "La escuela debe ser, sobre todo, un lugar donde se aprende a vivir. Y a vivir bien".

La forma de atacar estos problemas las haríamos de dos formas: por una parte, las dinámicas de grupo dentro del aula se centrarían en solucionar esos problemas específicos, y por otro lado, sesiones individualizadas, pero voluntarias, con los chicos que presenten problemas. El educador debe estar muy atento para localizar los problemas emocionales de los niños, que en muchas ocasiones son difíciles de captar. La propia función de las asignaturas (teatro, música) ya atiende a estos problemas emocionales. Si aún siguen surgiendo, el segundo paso sería tratar el tema en las asambleas o  en la asignatura de Sociedad, que proponíamos en nuestra primera entrada 'La escuela que queremos'. 
            Pero queremos detenernos en dos supuestos extremos (dentro de los muchos que pueden darse en el aula). Por un lado podríamos encontrarnos en una misma clase alumnos que presentan alta capacidad, y por otro lado a alumnos con algún tipo de discapacidad, como pueda ser el trastorno del espectro autista.
            Tanto en un caso como en otro debemos tener especial cuidado como educadores en que el resto de compañeros acepten y comprendan la diversidad de sus iguales. Procurando trabajar en nuestros alumnos “especiales” sus puntos más débiles para que adquieran una educación más completa; y no caer en el error de mantenerlos seguros en su zona de confort, bajo los parámetros que dominan y conocen, con el consiguiente riesgo de que puede ralentizarse de forma exponencial su aprendizaje. Esto requiere de un gran esfuerzo por parte del docente dentro del aula pero sobre todo de los alumnos, auténticos protagonistas del proceso educativo.  Por otro lado se seguirán potenciando aquellas habilidades para las que presentan una mayor capacidad. Tenemos la firme intención de que los materiales y la metodología que usamos asuma esta diversidad. 
            En nuestro primer supuesto podemos encontrar, por ejemplo, un alumno superdotado con una gran capacidad para las matemáticas pero serios problemas de adaptación grupal. Nuestros docentes en las diversas materias prestarán especial atención en realizar actividades y dinámicas de grupo con una metodología activa y participativa que fomente su integración con el resto del grupo. Una forma (de las muchas posibles) sería la esbozada por Francesco Tonucci: “El enriquecimiento mediante el aprendizaje recíproco y la ayuda mutua. Chicos superdotados que enseñan a niños menos capacitados que ellos en la resolución de problemas matemáticos. Esta relación de trabajo es formativa para los dos, reitera, ya que el superdotado, por decirlo de algún modo, siente orgullo al trasladar sus conocimientos a sus compañeros”. De esta forma se afianza la seguridad, la autoestima, se fomentan las habilidades sociales, la integración con el grupo, el respeto a la diferencia, etc.
            En un supuesto segundo ejemplo, presentamos a una alumna con trastorno del espectro autista, que tiene graves problemas para comunicarse mediante el lenguaje hablado, pero que sin embargo, muestra una capacidad alta para la música o las artes. En este caso se procurará fomentar su creatividad y talento mediante actividades en las que también participen el resto de la clase, integrando el lenguaje como parte de la dinámica, de forma que cada alumno alcance un aprendizaje según su propias capacidades y aptitudes.
            El objetivo a gran escala es: Todos aprenden de todos, todos colaboran y cooperan con todos, todos comparten el aprendizaje y refuerzan habilidades, conocimientos y modifican actitudes y comportamientos respecto al grupo.
            Por decirlo de una forma más directa y cruda, en relación a los alumnos con riesgo de exclusión por el motivo que sea: altas capacidades o discapacidad, etnia, nivel socio-económico, cultural, etc. estos podrán desarrollarse socialmente, mejorar sus puntos débiles, afianzar relaciones con sus iguales etc. gracias a la ayuda del resto de los integrantes de la comunidad educativa y familiar, y de forma más detallada dentro del aula a través de un gran alarde de tesón, paciencia y empatía de nuestros docentes hacia los niños y niñas con necesidades educativas especiales.


Referencias de la web:
http://www.eldiario.es/andalucia/Francesco-Tonucci-exito-escolar-relacion_0_103940046.html

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